Biblioteca Oesterheld / Nro. 13

05/09/2002 en 13:27 | Publicado en 07) Boletín barrial | Deja un comentario


BIBLIOTECA OESTERHELD
Boletín informativo Nro. 13 – Septiembre del 2002

épocas
NUEVOS BROTES

El camino recorrido no ha sido fácil. Pensemos cómo estábamos en septiembre del año pasado. A todos nos han pasado cosas muy fuertes. Experiencias y sentimientos que de alguna manera hemos reflejado en estas páginas.

Qué distinta se vive una época de crisis cuando se tiene un proyecto, cuando esas ideas y esa práctica son compartidas por un grupo. Porque en el medio de la peor tormenta, estamos acompañados y podemos dar pequeños avances.
Claro, casi nada de lo que nos planteamos en los papeles se da tal cual. Siempre la realidad es más compleja, y de esa riqueza vamos aprendiendo.
En estos últimos meses, cientos de grupos como el que lleva adelante esta biblioteca han concretado acciones organizadas colectivamente y de manera solidaria. Otros valores que andan rondando por nuestras cabezas. Qué estaremos cambiando en nosotros, y todavía no nos damos cuenta. Hemos crecido, eso sí. Y los resultados del trabajo, algún día, van a empezar a verse.

un año

HAY QUE CELEBRAR
Feliz cumple

Este número lo hemos dedicado al primer aniversario de la biblioteca.

Por un lado, hacemos mención al trabajo realizado y presentamos algunos números que reflejan el movimiento generado en estos meses: las donaciones de libros, la gente que se ha acercado, los préstamos efectuados, los libros más solicitados.
Por otro, volvemos a referirnos a la elección que hace tiempo hicimos para identificar este espacio: el nombre de Héctor Germán Oesterheld. Y para conocer más sobre su obra, la publicación de uno de sus primeros escritos para niños.
Agradecemos a quienes durante todo este año nos han brindado su apoyo y han colaborado para que este proyecto siga adelante.

EN ROMERO
Mucho por hacer

A los pocos días de haber inaugurado la Biblioteca Oesterheld en La Plata, comenzamos a contarles a los chicos de Romero que podían asociarse y pedir cuentos, o libros que necesitaran para la escuela.

Al principio se asociaron muy poquitos y, excepto uno o dos, ninguno pedía libros.
Con el tiempo pensamos en cambiar la estrategia. Un día decidimos llevar algunos cuentos infantiles y ocurrió lo que hacía tanto tiempo esperábamos: los chicos se abalanzaron para verlos. Querían tocarlos, hojearlos, leerlos. Así de a poco nacieron los libros viajeros. Sábado a sábado iban y venían de La Plata a Romero. Sábado a sábado aumentaban los préstamos y la cantidad de chicos que se asociaban a la biblioteca.
Hace unos meses que algunos libros dejaron de viajar y se quedaron definitivamente en el galpón de 520 y 166 (es que con el tiempo uno no quiere irse de Romero) y próximamente otros seguirán el mismo camino.
La biblioteca empieza a ser de todos; cada vez son más los jóvenes y adultos que quieren leer, soñar, formarse, entretenerse, enterarse, descubrir nuevos lenguajes y nuevas literaturas, interrogar e interrogarse.
Lentamente, entre todos, estamos dando forma a este espacio en el que compartimos tiempo, ideas, lecturas y afectos. Lentamente seguimos creciendo.
Este mes también cumplimos un año en Romero y si bien aún falta mucho por hacer, sentimos que hay razones para festejar.
En el Galpón estamos los miércoles, jueves, viernes y sábados de 15 a 18 hs.

PARA LOS QUE ESTÉN INTERESADOS
Días, horas y otros datos para venir

A partir de septiembre se suma el horario de los viernes de 11 a 13 hs. También seguimos los lunes y miércoles de 18 a 20 hs. y los martes de 11 a 13 hs.

Para los que se quieran asociar, sólo hay que presentar el DNI y llenar una ficha. El uso de la biblioteca es gratuito, pero el que quiere puede colaborar con $ 1.

recienvenido
Oficio de escritor

Los pasos previos. Francisco Urondo.

Esta novela, terminada en 1972 y publicada dos años después, representa “una crónica tierna, capaz que dramática, de las perplejidades de nuestra intelligentzia ante el surgimiento de las primeras luchas populares”, según la define Rodolfo Walsh. Su tema central es un incesante debate de las razones y sinrazones de la lucha y la incorporación a ella de los intelectuales latinoamericanos. “Es un documento sobre nuestras vidas”, y “en estos pasos previos muchos podrán avizorar los pasos últimos”, apunta Ángel Rama en el prólogo.
Nacido en Santa Fe en 1930, el autor publicó poemas: La Perichole (1954), Historia antigua (1956), Breves (1959), Lugares (1961), Nombres (1963), Del otro lado (1967), Adolecer (1968), Son memorias (1970), y Todos los poemas (1972); relatos: Todo eso (1966) y Al tacto (1967); un libro de testimonios: La patria fusilada (1973), y varias obras de teatro reunidas en Muchas felicidades y otras obras (1986). En 1976, cuando murió, trabajaba en el libro Cuentos de batalla.

tapaconseguirlo
El ejercicio de la memoria

Un Golpe a los libros. Hernán Invernizzi, Judith Gociol.

Una rigurosa investigación sobre la sistemática represión al mundo editorial y de los libros a través de documentos y testimonios de las víctimas del terrorismo de Estado aplicado a la cultura. Libros censurados, colecciones quemadas por los inquisidores de uniforme, editoriales cerradas, escritores perseguidos, exiliados y asesinados. Una moral represiva al servicio de un modelo económico que excluye a las mayorías y las somete a las mayores injusticias. En un país desgarrado, con la educación destruida y el pensamiento privatizado, algunas claves que sacuden la memoria y nos ayudan a entender un poco más por qué nos pasa lo que nos pasó.

números

CANTIDAD DE LIBROS
Ahora faltan estantes

Septiembre 2001: 1400

Agosto 2002: 3170

PRÉSTAMOS MES POR MES
Se demuestra andando

Septiembre 24

Octubre 29
Noviembre 23
Diciembre 37
Enero 46
Febrero 52
Marzo 41
Abril 58
Mayo 36
Junio 39
Julio 29
Agosto 12
TOTAL 426

SUMA DE LECTORES
Por aquí y por allá

La Plata: 101

Romero: 66
TOTAL: 167

Según pasan los meses


Septiembre 36

Octubre 50
Noviembre 56
Diciembre 65
Enero 78
Febrero 87
Marzo 99
Abril 112
Mayo 131
Junio 138
Julio 151
Agosto 167

SOBRE GUSTOS
Libros más leídos por los chicos

1- Los 101 dálmatas

2- Rugrats. Aventuras en pañales. Los Invasores del Espacio, Sarah Albee
3- Pinocho
4- Rugrats. Aventuras en pañales. Trastos y más trastos, Molly Wigand
5- El oeste
6- La isla del tesoro, Robert Stevenson
7- Caperucita Roja
8- Historias del circo, Silvia Schujer, Ricardo Mariño
9- Dumbo
10- Ayer, Roberto Bertolino

Libros más leídos en La Plata

1- El Eternauta, Héctor Germán Oesterheld

2- El amor, las mujeres y la vida, Mario Benedetti
3- Ceremonias, Julio Cortázar
4- El Capital, Karl Marx
5- Obra completa-Ensayos, Ernesto Sabato
6- Contrapoder una introducción, Varios autores
7- El alquimista. Una novela sobre los sueños y el destino, Paulo Coelho
8- El medio pelo en la sociedad argentina (Apuntes para una sociología nacional), Arturo Jauretche
9- Martín Fierro, José Hernández
10- Política y economía, Arturo Jauretche
11- La guerra y la paz, León Tolstoy
12- Operación Masacre, Rodolfo Walsh
13- Crimen y castigo, Dostoiesvski
14- Mercenarios y monopolios en la Argentina de Onganía a Lanusse 1966-1971, Rogelio García Lupo
15- Las piedras del cielo, Pablo Neruda

para no perderse

Historia y política
* Contrapoder. Una introducción, Toni Negri, Luis Mattini, Miguel Benasayag, Horacio González, John Holloway, Ulrich Brand, Colectivo Situaciones
* CGT de los Argentinos

Ciencias Sociales y Humanidades
* La genealogía de la moral, Federico Nietzsche
* La opinión pública, Alfred Sauvy
* Antropología Social. Aportes y reflexiones desde América Latina, Mariana Mancusi, Faccio C.

Educación
* Génesis del número en el niño, Jean Piaget y Alina Szeminska

Economía
* La deuda externa de los países subdesarrollados, Elda Molina, Faustino Cobarrubia
* Capitales extranjeros y grupos dominantes argentinos, Naúm Minsburg

Cuentos
* Las armas secretas, Julio Cortázar

Escolares
* Ciencias Sociales – 4to. EGB, Santillana
* Ciencias Naturales – 4to. EGB, Santillana
* Cuentos de miedo, de amor y de risa, Graciela Beatriz Cabal

Infantiles-juveniles
* Cuentos de pan y manteca, Sara Zapata
* Un drama en el Océano Pacífico, Emilio Salgari
* La vuelta al mundo en ochenta días, Julio Verne
* Diablo, Jack London

Literatura argentina
* Recuerdos de viaje y otras páginas, Juan B. Alberdi
* Manual de perdedores, Juan Sasturain

Poesía
* Obras poéticas completas. Poemas, poesías, fábulas, Ramón De Campoamor
* Poemas y cuentos breves, Mario Benedetti
* Poesías, Garcilaso de la Vega
* Poesía y prosa, Baudelaire

Teatro
* Teatro breve, Conrado Nalé Roxlo

* Las de Barranco, Gregorio de Laferrere

Novelas
* El dragón y la princesa, Ernesto Sabato
* Veteranos de guerra. Una historia de sobrevivientes de los ’70, H. Guillermo Cieza

su nombre como homenaje y como bandera

NOVELISTA, CUENTISTA, GUIONISTA DE HISTORIETAS, EDITOR…
Las palabras y la acción

Héctor Germán Oesterheld nació en 1919. Estudió Geología al tiempo que escribía obras (aún inéditas) y cuentos infantiles. Luego decidió dejar su profesión como geólogo y dedicarse a la escritura de guiones de historietas. En ellas introdujo una variación fundamental en el desarrollo de las historias, dotándolas no sólo de acción, fantasía y verosimilitud documental al hablar de temas históricos sino también de un contenido humano e ideológico nunca antes visto. Su primer éxito reconocido es Bull Rocket (1952); luego vienen otras joyas de la historieta rioplatense, asociado con dibujantes de la talla de Hugo Pratt, Alberto Breccia, Campani, etc. Aparecen El sargento Kirk y El Indio Suárez.

A mediados de los ‘50 fundó junto a su hermano una editorial, “Frontera”, bajo cuyo sello aparecerían Ernie Pike y Sherlock Time. En esta etapa aparece El eternauta (dibujada por Solano López) que sintetizaría todas las ideas de Oesterheld acerca del grupo de héroes, los valores que transmitía y sus posturas ideológicas.
En los años siguientes aparece otro personaje memorable, Mort Cinder, un inmortal que refleja el estado de ánimo de su autor en sus visiones descarnadas y agotadas del mundo.
En el año 68, dando muestras de haber asumido un papel menos contemplativo en los agitados tiempos sociopolíticos que corren y comprometiéndose con los hechos más recientes, publicó junto a Breccia Che, una historieta basada en la vida de Ernesto Che Guevara.
Oesterheld militó en pro de la constitución de un gobierno popular, objetivo que parece cercano en el 73. Junto a sus hijas, fue tomando posturas más extremas, pasó a la clandestinidad en el 74 y su producción literaria se orienta a objetivos políticos concretos (La Guerra de los Antartes, Camote).
En el 76 comenzó la dictadura militar, y con ella la ofensiva contra los movimientos políticos revolucionarios. Como pudo, H. G. O. escribió la segunda parte de El eternauta. El 27 de abril de 1977 un Grupo de Tareas del Ejército lo secuestró en La Plata. Aún hoy, el maestro de la historieta nacional permanece en condición de detenido-desaparecido.

EN ESTA EDICIÓN
Dos joyas de colección

El póster de la tapa fue publicado en 1983 en la revista Feriado Nacional. Fue dibujado por Félix Saborido, y allí se ven marchando por la Avenida de Mayo a los personajes creados por H. G. O.: Bull Rockett y su amigo Bob, Nahuel Barros, Pigui (el de Bull), Ticonderoga (el de la guerra franco-inglesa en territorio de los, luego, EEUU), Watami, Moliterni, Joe Zonda (el aviador mendocino que luchaba contra el genio maligno de la bomba atómica de la isla de Pascua), Randall (el justiciero), los Manos del eternauta, Favalli (con sus anteojos de científico práctico), el Dr. Muerte, Mort Cinder, dibujado por Breccia sobre la cara de Lalia, su discípulo; Ezra Windsor (el anticuario de Mort); el de bigotes, amigo de Sherlock Time, que está delante suyo, el amigo Luna; Elena, la esposa perdida y encontrada de Juan Salvo (el eternauta), que está detrás suyo protegiendo a Martita (la hija de ambos) del ataque de los Gurbos, de los Hombres robot, de los Manos, de los Cascarudos; una fortinera de las del Sargento Kirk (se la ve con un pañuelo como a Elena); Ernie Pike (el corresponsal de guerra), toda la familia Kirk, el Dr. Forbes (de sombrero y barba, buen médico, aunque medio borrachín), Maha (el indio que vive con ellos); el Corto (medio pendenciero, gran amigo), y el Sargento Kirk (dibujado por Pratt).

En esta edición, también publicamos uno de los primeros cuentos infantiles escritos por Héctor Germán Oesterheld, que apareció en el diario La Prensa el 3 de febrero de 1943.

lecturas

La historia de Truila y Miltar

Esta es la historia de Truila y Miltar tal como me la contó Karyl, el más viejo entre los gnomos, en un atardecer de verano, mientras los árboles estaban serenos y apacibles, como si pensaran en recuerdos lejanos. Un atardecer de verano en que la luz y la sombra parecían confundirse.

Truila, el gnomo que se quedó niño y por eso no lleva barba y por eso sus ojos están llenos de simpleza y de luz; Truila, el gnomo niño, tenía allá entre las retorcidas raíces de la encima una maravillosa colección de reflejos. Así como hay gnomos que cuidan el sueño invernal de los árboles, para que no despierten antes de tiempo, y gnomos que enseñan a las luciérnagas a encender y a apagar sus lámparas, y gnomos que guían a sus hormigueros a las hormigas extraviadas, y gnomos que tejen a la luz de la luna los sueños de los niños, Truila, el gnomo niño, reunía en su casita todos los reflejos que encontraba, para que los demás gnomos se recreasen mirándolos.
En su resplandeciente museo, al lado de la luna, mirándose en una charca, estaba el blanco destello de los colmillos del gato montés; y junto a un rayo de sol que resbalaba sobre una hoja brillaba el mirar dulce y profundo de las gacelas. Y también las estrellas, recogidas todas en una gota de rocío, y el arco iris producido por el sol al herir una aguja de hielo, y también… muchas veces el pájaro de la aurora alzaría su vuelo, si nos pusiéramos a detallar todo lo que había en aquel museo.
Por ese su tesoro, Truila, el gnomo que se quedó niño, era considerado uno de los gnomos más ricos en el país de los gnomos. Pero no faltaban los envidiosos que le decían que su colección nada valía al lado de la de Miltar, el gnomo triste, el de los ojos siempre en sombra, el gnomo que reunía penumbras allá en su casita oculta en lo hondo del barranco. Sería tan difícil enumerar todo lo que había en el tesoro de Miltar el gonomo triste… Sería tan difícil como pretender nombrar una por una las piedrecitas de color que día a día va lavando el arroyuelo de la montaña. Dicen los que aún recuerdan, que allí estaba la paz oscura del nido del hornero, la sombra melancólica de un sauce sobre el río, la penumbra llena de lejanos rumores de un caracol vacío. Y el pesado misterio de una noche sin luna ni estrellas, y la tiniebla circular que aparece a los pies de los hongos sombrerudos… Sería tan difícil enumerar todo el tesoro de Miltar, el gnomo triste.
Sí. No quedaban dudas de que Miltar era uno de los gnomos más afortunados. Pero los envidiosos ponderaban ante él el tesoro de Truila, el gnomo niño, y hasta agregaban que éste se burlaba de la colección de penumbras. Y tanto hicieron los envidiosos, que Miltar consideró insuficiente su riqueza de sombras, y se dedicó con afán a conseguir alguna nueva penumbra, algo que hiciese exclamar a todos: “cosa que iguale en valor a ésta no hay en el tesoro de Truila”.
Y Truila a su vez quiso humillar para siempre a Miltar encontrando algún resplandor nuevo, tan extraordinario que de él todos dijesen: “¿de qué vale todo el tesoro de Miltar ante semejante hallazgo?”.
Caviló y caviló Truila, el gnomo niño, allá en su casita oculta entre las raíces de la encima. ¿Cómo conseguir ese resplandor extraordinario? Caviló y caviló, hasta que por fin imaginó atrapar todos los rayos de luna que plateaban las hojas del bosque. Y decidió construir una trampa para cazarlos y llevárselos reunidos a su casita en un haz maravilloso.
En una de sus tantas correrías hasta la casa de los hombres, había visto cómo al salir la luna, todos sus rayos asomaban de pronto por sobre un viejo muro que rodeaba un jardín. Y tras mucho pensar en la manera de atraparlos en el preciso instante en que empezaran a asomar, encontró la solución: pondría en lo alto del muro muchos trozos de vidrio, y en ellos se enredarían los rayos de luna cuando viniesen a alumbrar el jardín.
Sin decir nada a nadie, se fue a la casa de los hombres, y durante todo un día trabajó en el jardín preparando la trampa. Y cuando llegó la noche, quedóse al acecho aguardando la aparición de la luna.
Estaba Truila escondido, vigilando su trampa, cuando del otro lado del jardín llegó Miltar, el gnomo triste. Venía a recoger la sombra llena de recuerdos que anidaba entre las grietas del viejo muro. Sobre éste quiso trepar Miltar, para iniciar su búsqueda de sombras. Y no vio los trozos de vidrio, y su mano desgarrada, que le miraba con sus ojos llenos de sombra.
Todos los reflejos se borraron entonces para Truila, y una pena muy grande anidó en su corazón y ensombreció su frente. Miltar, un pobre gnomo triste, tenía su mano desgarrada, y él, Truila, era el culpable, todo por querer ser el primero, el gnomo más rico entre los gnomos. Bajó la cabeza y dejó manar el tibio arroyo de las lágrimas.
Vio Miltar la sombra que ensombrecía la frente de Truila, el gnomo niño. ¿Qué sombra entre todas sus sombras podía igualarse a la que oscurecía la frente de Truila, que le estaba revelando que éste podría ser su amigo?
En sus ojos llenos de sombra brilló entonces un límpido destello… Él, Miltar el gnomo triste, ¡tenía un amigo!
Y vio Truila el destello alegre que iluminaba los ojos de Miltar, y comprendió que este reflejo tan pequeñito y nuevo sobrepasaba a todos los reflejos que guardaba en su casita, allá entre las retorcidas raíces de la encima.
El puro destello de un par de ojos que descubren un amigo…
Nunca más rivalizaron Truila, el gnomo niño, y Miltar, el gnomo triste. Reunieron sus dos tesoros y anduvieron desde entonces siempre juntos.
Y son los envidiosos, los que quieren hacer recordar a Miltar que Truila le desgarró una vez la mano, los que siguen poniendo trozos de vidrio sobre los muros.
Y los pobres rayos de luna, que nada tienen que ver con esto, siguen enredándose en ellos…
Esto me lo contó Karyl, el más viejo entre los gnomos, en un lento atardecer de verano en que la luz y la sombra parecían confundirse, como si fueran muy amigas.
FIN

Héctor Germán Oesterheld

nombres

COMPROMISO POR LA DIGNIDAD
Testigos y protagonistas

Rodolfo Walsh tituló lo que trágicamente sería su última acción política como “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”. Allí, en aquella fotografía del horror de su tiempo –y premonición de los tiempos que hoy nos toca vivir–, se definió a sí mismo como escritor, violento oficio que practicó con la belleza y lucidez que se necesitan para –según sus propias palabras– dar testimonio en momentos difíciles.

Junto con un reducido grupo de nombres que gozan de mayor reconocimiento público, como los de Haroldo Conti, Francisco Urondo y Héctor G. Oesterheld, Walsh representa la síntesis de los que perdieron la vida al elegir la noble y comprometida tarea de expresar con palabras las venturas y desventuras de un pueblo que se niega caprichosamente a aceptar el oprobio como destino natural.
Sin embargo, la lista de los escritores, poetas, novelistas, periodistas, dramaturgos, humoristas y ensayistas que sufrieron la persecución, desaparición, secuestro, censura, exilio y muerte por parte de quienes impusieron la más criminal de las dictaduras es mucho más extensa. Ochenta y tres son los nombres de quienes hasta el momento se tiene registro.
Por cuanto los libros atesoran ideas, pensares, miedos, rebeldías y goces de quienes dejan sus palabras atrapadas por la magia de las hojas impresas, la persecución no se agotó en la vida de los autores: editoriales cerradas, cientos de miles de libros quemados, universidades y centros de investigación vaciados, bibliotecas enteras destruidas; la cultura entera fue objeto de represión. Los escritores, testigos vociferantes y protagonistas de la lucha por la dignidad, dejaron sus nombres grabados en la memoria de su pueblo.
Algunos, como Walsh y Oesterheld, permanecen vivos en ensayos y recordatorios. Otros, menos conocidos, como Arturo Canedo, Franca Jarach, Liliana Galletti, Carlos Tillet, Mariana Belli, Alberto Burnichon –por citar sólo unos pocos– nos hablan desde sus poemas, sus ensayos, sus obras teatrales y sus cuentos.
Todos, implacablemente, nos invitan desde sus palabras al sano ejercicio de la memoria.

BIBLIOTECA OESTERHELD
Boletín informativo Nro. 13 – Septiembre del 2002
Editado por la Biblioteca Popular Héctor Germán Oesterheld
Correo electrónico: bibliotecaoesterheld@hotmail.com

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